La Dislexia o dificultad en el aprendizaje de la lectoescritura.

La dislexia se ha clasificado dentro de los trastornos específicos del aprendizaje de la lectura. 

Dislexia: También denominada: Legastenia, es un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura. Toda persona con dislexia puede llegar al aprendizaje de la lecto-escritura, si se le brinda una metodología adecuada.
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Características del niño disléxico

Es un conjunto de causas determinadas, que se manifiesta como

  • una dificultad para la distinción y memorización de letras o grupos de letras,
  • falta de orden y ritmo en la colocación,
  • mala estructuración de frases, etc.; que se hace patente tanto en la lectura como en la escritura.

Las personas con dislexia tienen dificultades a la hora de leer y pronunciar las palabras que ven escritas.

Se caracteriza por:

Problemas de precisión y fluidez para reconocer palabras, así como dificultad para deletrear.

Falta de atención. Debido al esfuerzo intelectual que tienen que realizar para superar sus dificultades perceptivas específicas, suelen presentar un alto grado de fatigabilidad. Por esta causa los aprendizajes de lectura y escritura le resultan áridos, sin interés, no encontrando en ellos ningún atractivo que reclame su atención.

Desinterés por el estudio. La falta de atención, unida a un medio familiar y escolar poco estimulantes, hacen que se desinteresen por las tareas escolares. Así, su rendimiento y calificaciones escolares son bajos.

Inadaptación personal. El niño disléxico, al no orientarse bien en el espacio y en el tiempo, se encuentra sin puntos de referencia o de apoyo, presentando en consecuencia inseguridad y falta de estabilidad en sus reacciones. Como mecanismo de compensación, tiene una excesiva confianza en sí mismo e incluso vanidad, que le lleva a defender sus opiniones a ultranza.

Este trastorno suele acompañarse también de problemas a la hora de escribir sin faltas de ortografía, y de dificultad para razonamientos matemáticos.

*  Trastorno del aprendizaje caracterizado por la dificultad para leer.
*  El tratamiento puede ayudar, pero la enfermedad no tiene cura
*  Crónica: puede durar años o toda la vida
*  Normalmente se puede autodiagnosticar
*  No son necesarias pruebas de laboratorio o resonancias magnéticas
*  La dislexia se presenta en niños con niveles normales de inteligencia y visión.
*   Algunos de los síntomas son el retraso para aprender a hablar y leer, y la dificultad para aprender nuevas palabras.
*  La mayoría de los niños con dislexia puede salir adelante en la escuela con la ayuda de tutores o programas de educación especializada.
*  Se debe consultar a un especialista para obtener asesoramiento médico.
Es importante destacar que las personas con dislexia tienen un desarrollo intelectual normal.
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¿A quién afecta?

La dislexia es una enfermedad que se diagnostica durante la infancia en la mayoría de los casos.

La dislexia se manifiesta de una forma más concreta en el ámbito escolar, en las materias básicas de lectura y escritura.

Según la edad del niño, la dislexia presenta unas características determinadas que se pueden agrupar en tres niveles de evolución. De modo que aunque el niño disléxico supere las dificultades de un nivel, se encuentra con las propias del siguiente.

De esta forma, la reeducación hará que éstas aparezcan cada vez más atenuadas o que incluso lleguen a desaparecer con la rehabilitación.

A continuación realizamos un análisis por rangos de edad.

Niños de edades comprendidas entre los 4 y los 6 años:

Esta etapa coincide con la etapa preescolar. Los niños están iniciándose en la escritura y en la lectura, pero como no se ha producido la adquisición total de éstas, los trastornos que presenten serán una predisposición a la dislexia y se harán patentes en el próximo nivel o en edades más avanzadas: Las alteraciones se manifiestan más bien en el área del lenguaje,

Niños de edades comprendidas entre los 6 y los 9 años

En este periodo la lectura y la escritura ya deben estar adquiridas por el niño con un cierto dominio y agilidad. Es en esta etapa donde el niño disléxico se encuentra con más dificultades y pone más de manifiesto su trastorno.

Niños mayores de 9 años

  • En el lenguaje tienen dificultades para construir frases correctamente, y conjugar los tiempos de los verbos.
  • La comprensión y la expresión son bajas para su capacidad mental.
  • La lectura suele ser mecánica, lo que les hace tener poco gusto por la lectura, debido al esfuerzo del niño en centrarse en descifrar palabras, sin atender al significado de las mismas.
  • Presentan dificultades para manejar el diccionario.
  • En la escritura es frecuente el agarrotamiento y cansancio muscular. La caligrafía es irregular y poco elaborada.

Aunque se detecta fácilmente en niños, es un trastorno que persiste en la edad adulta, lo que ocasiona serios problemas.

Los datos apuntan a que la dislexia afecta del 5  al 10% de la población. A nivel práctico: en una clase de educación primaria con unos 25 niños, aproximadamente, al menos 1 de ellos es disléxico.

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¿Cómo afecta la dislexia a la vida de las personas?

Los primeros problemas surgen, obviamente, a partir de los primeros años de escolarización. Las dificultades para el aprendizaje de la lectura suponen una tremenda barrera para estos niños. No sólo a nivel académico, sino que, además, afecta a su desarrollo personal apareciendo muchas veces problemas de autoestima.

En muchos casos, estas dificultades generan un desinterés por la lectura. Las consecuencias de ello son:

  • Vocabulario insuficiente o pobre.
  • Problemas de comprensión lectora.
  • Problemas para entender textos complejos, deducir y sacar conclusiones de los mismos.

Las personas con dislexia son conscientes de sus limitaciones, en la inmensa mayoría de los casos. Esto explica la frecuencia con la que estas personas sufren de baja autoestima, ansiedad, e incluso, depresión.

¿Por qué se produce la dislexia?

Para responder a esta interrogante, presentaremos a continuación, las respuestas paso a paso.

  1. ¿Cómo leemos y escribimos las palabras?

A la hora de explicar cómo escribimos una palabra, la hipótesis más aceptada es la del modelo de doble ruta.  

Según este modelo, para escribir una palabra podemos:

1. Recuperarla de la memoria, en el caso de palabras conocidas. Es lo que se denomina “ruta léxica”. Se basa en el almacén léxico visual ortográfico.

  • Es decir, en la información que conservamos en la memoria de cómo hemos visto escrita una palabra.
  • Por ejemplo, aprendemos cómo se escribe la palabra “baño”.  La próxima vez que queremos escribirla, la recuperamos de nuestra memoria de nuestro “almacén de palabras”.
  • 2. La otra opción es convertir los fonemas que forman la palabra en grafemas. O lo que es lo mismo, convertir los sonidos en la representación gráfica que les corresponde. Esta es la opción empleada para escribir palabras nuevas.
  • En los primeros años de la infancia se adquieren los conocimientos para realizar esta conversión de fonemas en grafemas. Aprendemos que a la letra “B” le corresponde un sonido, y que a la letra “S” le corresponde otro. Así podemos escribir palabras que no habíamos oído antes.
  • De una manera muy simple, conocemos los sonidos que las forman, y simplemente los representamos. Esta teoría se apoya en los últimos hallazgos obtenidos por las pruebas de imagen del cerebro. ya que se ha conseguido demostrar la existencia de una base anatómica.
  • Imagen relacionada

    Y, ¿qué es lo que pasa en el cerebro?

    De una parte los factores neurofisiológicos, por una maduración más lenta del sistema nervioso de otra los conflictos psíquicos, provocados por las presiones y tensiones del ambiente en que se desenvuelve el niño.

De manera muy general, se puede decir que lo que sucede es que disminuyen las conexiones que deben establecerse entre las zonas del cerebro implicadas en el lenguaje.

La dislexia sería la manifestación de una serie de trastornos que en ocasiones pueden presentarse de un modo global, aunque es más frecuente que aparezcan algunos de ellos de forma aislada.

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Estos trastornos son:

  • Mala lateralización: La lateralidad es el proceso mediante el cual el niño va desarrollando la preferencia o dominancia de un lado de su cuerpo sobre el otro.  Sii usa las manos y los pies del lado derecho, es un sujeto diestro; si es del lado izquierdo, se denomina zurdo; y si no se ha conseguido un dominio lateral en algunos de los lados, se llama ambidiestro.

En general, la lateralidad no está establecida antes de los 5 ó 6 años, aunque algunos niños ya manifiestan un predominio lateral desde muy corta edad.

Los niños que presentan alguna alteración en la evolución de su lateralidad, suelen llevar asociados trastornos de organización en la visión del espacio y del lenguaje que vienen a constituir el eje de la problemática del disléxico.

La lateralidad influye en la motricidad, un niño con una lateralidad mal definida suele ser torpe a la hora de realizar trabajos manuales y sus trazos gráficos suelen ser descoordinados.

  • Alteraciones de la psicomotricidad: Muchos niños disléxicos, con o sin problemas de lateralidad, presenten alguna alteración de inmadurez psico-motriz, es decir, torpeza general de movimientos
  • en su psicomotricidad (relación entre las funciones motoras y psicológicas)..
  • En el niño disléxico estas anomalías no se dan aisladas, sino que acompañan al resto de los trastornos específicos como:

Falta de ritmo: Que se pone de manifiesto tanto en la realización de movimientos como en el lenguaje, con pausas mal colocadas, que se harán patentes en la lectura y en la escritura.

Falta de equilibrio: suelen presentar dificultades para mantener el equilibrio estático y dinámico. Por ejemplo, les cuesta mantenerse sobre un pie, saltar, montar en bicicleta, marchar sobre una línea, etc.

Conocimiento deficiente del esquema corporal. Muy unido a la determinación de la lateralidad y a la psicomotricidad está el conocimiento del esquema corporal y sobre todo la distinción de derecha-izquierda, referida al propio cuerpo.

Así el niño diestro (normalmente escribe, come, etc. con la mano derecha) y el zurdo (escribe, come…con la izquierda) tienen su mano derecha e izquierda, respectivamente, como puntos de referencia fundamentales sobre los que basar su orientación espacial.

El niño mal lateralizado, al poseer una imagen corporal deficiente, carece de los puntos de referencia precisos para su correcta orientación. El cuerpo sitúa al sujeto en el espacio y es a partir del cuerpo como se establecen todos los puntos de referencia por medio de los cuales se organiza toda actividad.

Trastornos perceptivos: Toda la percepción espacial está cimentada sobre la estructura fundamental del conocimiento del cuerpo.

Se sitúan los objetos teniendo en cuenta que la posición del espacio es relativa, una calle no tiene realmente ni derecha ni izquierda, dependiendo ésta de la posición donde esté situada la persona.

También el concepto que tenga de arriba-abajo, delante-detrás, referido a sí mismo, lo proyectará en su conocimiento de las relaciones espaciales en general.

Del mismo modo, en la lectura y la escritura, el niño tiene que fundamentarse en sus coordenadas arriba-abajo, derecha-izquierda, delante-detrás; y plasmarlas en la hoja de papel y en la dirección y forma de cada signo representado. El niño que no distinga bien arriba-..

3. ¿Cuáles son las zonas del cerebro implicadas en el lenguaje?

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  1. En primer lugar, el área de Broca. Esta se encuentra en el lóbulo frontal del hemisferio dominante. Es decir, en el izquierdo para la mayoría de la población, y en el derecho en un porcentaje de zurdos. De manera general, se encarga de la articulación de palabras, de la nominación y de la lectura en silencio.
  2.  En segundo lugar, el área de Wernicke. Se encuentra entre el lóbulo temporal y el parietal del hemisferio dominante. Sus funciones principales tienen que ver con el reconocimiento de las palabras habladas. Además, es la zona donde se almacenan las secuencias de sonidos que forman las palabras.

Y finalmente, existe un área en relación con las cortezas parietal y occipital cuya función es la formación de palabras.

Conociendo los procesos de lectura y escritura de las palabras, y las regiones del cerebro responsables de ellos, no es difícil comprender por qué cuando estas zonas se alteran aparece la dislexia.

¿Qué tipos de dislexia hay?

  • Dislexia fonológica. Las personas con este tipo de dislexia utilizan la ruta visual; es decir, leen “visualmente” las palabras. Asípueden leer fácilmente palabras ya conocidas, pero les resulta imposible leer palabras desconocidas.
  • Dislexia superficial (visual). Las personas con este tipo de dislexia emplean la ruta fonológica. Así, leen las palabras a partir de las sílabas que las componen. Por tanto, tienen dificultades a la hora de leer palabras cuya pronunciación no se corresponde con su escritura.
  • Dislexia profunda o mixta. Son los casos más graves, en los que se afectan las dos vías. El resultado son importantes dificultades para leer palabras, múltiples errores ortográficos e incluso confusión con el significado de diferentes palabras.
  • Fuente: Fotolia

    La dislexia consiste en un trastorno ocasionado por la disfunción entre las conexiones neuronales, el cual que impide la decodificación de los símbolos lingüísticos.

  • Tratamiento

El tratamiento de la dislexia es fundamental para paliar los posibles problemas a largo plazo, tanto académicos como emocionales. De hecho, se ha demostrado que los tratamientos rehabilitadores tienen una gran eficacia en estos niños.

El diagnóstico y la prevención deben empezar lo antes posible, desde el momento en que se observen las primeras anomalías.

De este modo se evitan muchos problemas de inadaptación escolar y personal. Aunque la intervención se haga tempranamente, no se eliminan por completo las alteraciones, sino que en la mayoría de los casos hay que ir saliendo al paso de las dificultades que se van presentando, por lo que es aconsejable continuar con una tratamiento de mantenimiento.

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La recuperación del niño disléxico

El tratamiento generalmente consiste principalmente en:

  • Refuerzo con profesores especializados.
  • Tratamiento con Logopedas.
  • Enseñanza monitoreada de técnicas de estudio.
  • Fichas/ejercicios de refuerzo después de las clases.

El plan de recuperación en edad escolar está centrado en el área del lenguaje y en la inmadurez perceptiva y manual. Las actividades abarcan los siguientes aspectos:

  • Ejercicios de actividad mental: de atención y memoria, organizar y ordenar elementos, observar y distinguir unos objetos de otros.
  • Ejercicios perceptivos y manuales: reconocer y agrupar objetos según el color, según el tamaño y la forma.
  • Ejercicios para la adquisición del conocimiento de su propio cuerpo.
  • Ejercicios de equilibrio estático: mantenerse sobre un pie, mantenerse de puntillas, etc.
  • Ejercicios de equilibrio dinámico: saltar sobre dos pies, saltar con un pie, etc
  • Ejercicios espaciales (abajo-arriba, delante-detrás, etc.)
  • Ejercicios de lenguaje: nombrar y definir objetos, dibujos, contar cuentos.
  • Ejercicios para conocer su propio cuerpo: señalar partes del cuerpo, decirlas por su nombre, etc.
  • Ejercicios de lectura y preescritura, son ejercicios que ayudan a seguir el movimiento y reconocimiento de las letras, en este nivel se ejercita el aprendizaje de las vocales, consonantes y de los números. Para conseguirlo, además de los ejercicios de caligrafía, se utilizan las actividades con plastilina, pintura de dedos, recortado de figuras, picado, etc.
  • Todos estos ejercicios de rehabilitación del disléxico deben aumentar su complejidad en función de la edad cronológica del niño, y estimular y adquirir aquellos aprendizajes en donde se haya quedado estancado.

El apoyo familiar también es de suma importancia para el tratamiento de la dislexia. 

No sólo motivando a estos niños, se logra que avancen en su vida académica y personal, sino que al hacer también hincapié en actividades de refuerzo académico, sus técnicas de estudio mejoran considerablemente. Especialmente la lecto- escritura.

Además, si se anima a los niños a realizar actividades que aumenten su autoestima (deportes, actividades extra escolares, etcétera) para que así su estado de ánimo mejore.

Si los niños disléxicos crecen sin ser diagnosticados, aumentan las chances de que presenten otras problemáticas, como por ejemplo depresión, ansiedad, baja autoestima y abandono escolar.

El tratamiento, por tratarse de un trastorno crónico, es imposible corregirlo de forma permanente, pero, es posible fortalecer las redes neuronales debilitadas por la Dislexia e implementar estrategias de pensamiento alternativas que le permitan a los disléxicos adaptarse al sistema educativo, desarrollarse y competir en igualdad de condiciones que quienes no padecen el trastorno.

Por otra parte, en el caso de que existan problemas importantes de ansiedad o de depresión, está indicada la ayuda profesional.

Fuentes: Saludalia/Mayo Clinic/Universia Argentina/otras Agencias..

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