Maite Araujo Olivares: La captura y la caza ilegal amenazan todavía a las aves silvestres en el mundo (+ Vídeo)

Maite Araujo Olivares: La captura y la caza ilegal amenazan todavía a las aves silvestres en el mundo (+ Video) El Clarín Web

Featured Image -- 32068Entre 0,4 y 2,1 millones de aves silvestres mueren por prácticas ilegales cada año en el norte y centro de Europa, y en la región del Cáucaso, según un nuevo informe que completa la panorámica de la mortalidad en esta zona. En la región mediterránea la cifra asciende a 25 millones de pájaros cada año, y en España mueren entre 103.000 y 405.000 individuos.

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La investigación, titulada The Killing, y que se ha presentado en Manila (Filipinas), en el marco de la 12ª conferencia de las partes de la Convención sobre Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS), organismo coordinado por la ONU, revela que el 66% de las 457 especies nativas del continente europeo se exponen cada año a la captura o la muerte mediante prácticas ilegales y en términos cuantitativos, las aves acuáticas y las aves marinas son las más afectadas por esta problemática.

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La conservación de aves en un campo de la ciencia la biología de la conservación relacionado con aves amenazadas por los humanos que ha generado un gran impacto sobre muchas especies de aves donde las actividades humanas han permitido en algunos casos a algunas especies expandir dramáticamente su territorio, en otras especies su área de distribución se ha reducido, lo que ha conducido a muchas extinciones.

Más de cien especies de aves se han extinguido en tiempos históricos, aunque las extinciones causadas por el hombre más dramáticas ocurrieron durante la colonización humana de las islas de Melanesia, Polinesia y Micronesia en el Océano Pacífico, durante la cual se estima que se extinguieron de 750 a 1800 especies de aves. Muchas poblaciones de aves están declinando en todo el mundo, en condición de amenazada se cuentan 1.221 especies (año 2007) en las listas de Birdlife International y la IUCN, donde la causa más frecuentemente citada involucra la pérdida de hábitat.

Otras amenazas incluyen la caza excesiva, la mortalidad accidental por colisión con edificaciones o debida al enganche por la pesca con sedal largo, por contaminación (incluyendo derrames de petróleo y uso de pesticidas), competición y predación por especies invasoras no nativas y cambio climático. Los gobiernos, junto con numerosas organizaciones de conservación, trabajan para proteger las aves, a través de leyes para protegerlas, preservando y restaurando sus hábitats o manteniendo poblaciones en cautiverio para reintroducciones.

La captura y muerte ilegal de aves sigue siendo una importante amenaza en el continente europeo. Según las estimaciones de la coalición BirdLife International, de la que SEO/BirdLife es la parte representante en España, entre 0,4 y 2,1 millones de individuos mueren ilegalmente cada año en el norte y el centro de Europa, y en la región del Cáucaso, con estas cifras, la federación ambiental completa la panorámica de la caza y captura ilegales de aves que inició con su análisis en la región mediterránea, donde mueren cada año por esa causa unos 25 millones de ejemplares. En España, se calcula que entre 103.000 y 405.000 aves son capturadas o aniquiladas ilegalmente cada año.

Foto: En la imagen, un gavilán común (Accipiter nisus), una de las especies más afectadas por esta actividad ilegal. / Wikipedia

La focha común –presente en España– pierde una media de 100.000 individuos cada año por este tipo de prácticas. Le siguen las especies de paseriformes, los pájaros cantores que de hecho, el gorrión común, el pinzón vulgar y la curruca capirotada, todas ellas también presentes en la península ibérica, son las especies con mayor mortalidad en Europa, además la curruca capirotada ocupa los primeros puestos de mortandad en el área mediterránea, con la pérdida de entre 1,2 y 2,4 millones de ejemplares cada año, mientras que las palomas y las tórtolas, como la amenazada tórtola europea, tampoco se escapan a esta problemática, pero el caso es especialmente grave en especies amenazadas.

El sisón común, declarada Ave del Año en 2017 por SEO/BirdLife debido a su alarmante declive poblacional, pierde potencialmente un promedio del 10% de toda su población mundial por muertes ilegales en Europa y el Cáucaso cada año, donde el grupo de aves con más especies afectadas por las prácticas ilegales son las rapaces, de las que mueren  entre 15.000 y 68.500 individuos cada año.

Solo una de las 52 especies de rapaces que habitan la zona –el elanio común–, se salva de esta masacre que afecta especialmente al busardo ratonero, que se estima que pierde cada año cerca de 10.000 ejemplares. También se muestra su preocupación por el amenazado aguilucho papialbo, que pierde en torno al 20% de su población en la UE cada año.

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“Las cifras de mortandad y captura ilegal en la Europa continental y en el Cáucaso no son tan dramáticas como las de la región mediterránea. En Italia, por ejemplo, se estima que mueren entre 3 y 8 millones de aves por métodos ilegales cada año. Siria, Egipto, Chipre o Líbano también ofrecen cifras alarmantes. A pesar de que las cifras son menores, la segunda parte de The Killing evidencia que las prácticas ilegales están lejos de ser desterradas en esta parte del planeta”, explica el responsable de Especies de SEO/BirdLife, Nicolás López.

“Por desgracia, y a pesar de la rigurosa legislación comunitaria en este sentido, la impunidad en delitos contra la fauna sigue siendo casi absoluta en la UE. Los datos del primer informe de BirdLife han supuesto un acicate para que en países como España se adopten medidas para frenar estas prácticas ilegales, pero el problema persiste porque se sigue considerando que estamos ante delitos menores, se desconoce su impacto en la conservación de la biodiversidad, falta una mayor priorización en su abordaje y hay una escasez de recursos destinados a la lucha contra este tipo de criminalidad ambiental”, apunta el encargado del área Legal de SEO/BirdLife, David de la Bodega, donde la segunda parte del informe ha estudiado las prácticas ilegales en 28 países firmantes de la Convención de Berna para la Conservación de Fauna y Hábitats de Europa, 19 de los cuales forman parte de la Unión Europea y que, por tanto, están obligados a cumplir con la legislación comunitaria en este ámbito.

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Según el análisis, la mayor parte de las prácticas ilegales tienen un interés puramente recreativo. La federación ambiental llama la atención sobre las habituales infracciones en países como Hungría o Polonia, donde la legislación comunitaria en materia cinegética no se ha implementado correctamente, este fenómeno da pie a incrementar la impunidad con la que cuenta este delito, que Bruselas trata de paliar por la vía de amonestaciones y la apertura de procedimientos de infracción que de hecho, a la aparición del informe de BirdLife sobre la región mediterránea en 2015, le siguieron procesos de infracción como el abierto a España por las capturas de fringílidos para su participación en concursos de canto (conocido como silvestrismo). Se trata de una práctica que continúa autorizándose en algunas comunidades autónomas, y que a juicio de SEO/BirdLife y de la Comisión Europea es ilegal, de acuerdo a la legislación europea vigente.

Otra motivación habitual para las prácticas ilegales es la gastronómica, especialmente en el norte y centro de Europa, en el Cáucaso, las aves cazadas se vinculan más a la necesidad de obtener ingresos económicos o alimento, además el informe también cita las laxas interpretaciones de control de plagas y la confusión entre especies cazables y no cazables, entre las causas de la mortalidad ilegal en el continente europeo donde los seis países más señalados en esta región son, por orden alfabético: Alemania, Armenia, Azerbaiyán, Bulgaria, Georgia y Holanda. Por zonas, las seis con mayor número de muertes se ubican en Azerbaiyán; en el entorno de Gizil-Agach, en la costa del mar Caspio, donde mueren en torno al 18% del total de aves aniquiladas ilegalmente en esta región del planeta.


La amenaza más crítica que enfrentan las aves es la destrucción y la fragmentación de hábitats donde la pérdida de bosques, pastizales y otros ecosistemas naturales por la agricultura, las minas y el desarrollo urbano, el drenaje de pantanos y otros humedales, y la extracción de madera reducen el hábitat potencial para muchas especies, adicionalmente los parches remanentes de hábitat son a menudo demasiado pequeños o fragmentados por la construcción de carreteras u otras barreras parecidas que convierten a las poblaciones dentro de esas islas fragmentarias en vulnerables a la extinción localizada, además muchas especies de los bosques muestran habilidad limitada para dispersarse y ocupar nuevos fragmentos forestales (vea biogeografía de islas), la pérdida de selva tropical húmeda es el problema más urgente, dado que estos bosques albergan el más alto número de especies sin embargo están siendo destruidas rápidamente.

La pérdida de hábitat ha sido implicada en muchas extinciones, tales como la del carpintero real (Campephilus principalis, discutida debido a su “redescubrimiento”), de la bijirita de Bachman (Vermivora bachmanii) y del gorrión costero oscuro (Ammodramus maritimus nigrescens)

Históricamente la amenaza impuesta por las especies introducidas ha causado probablemente la mayoría de las extinciones de aves, particularmente en las islas donde la mayoría de las extinciones históricas han ocurrido en islas,10 y la mayoría de las extinciones prehistóricas causadas por el hombre fueron también insulares.

Muchas especies insulares evolucionaron en ausencia de depredadores y en consecuencia perdieron muchos de los comportamientos anti-predadores que a medida que los humanos viajaron por el mundo, llevaron consigo muchos animales foráneos que afectaron a esas especies insulares y en algunos de ellos eran predadores no habituales como ratas, gatos, y cerdos; otros eran competidores, como otras especies de aves, o herbívoros que degradaron el hábitat de cría.

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Dodo (Raphus cucullatus)

Las enfermedades pueden también haber tenido un rol; la malaria aviar, introducida junto con aves foráneas, causada por el (Plasmodium relictum ) y transmitida por mosquitos, se piensa que sea la causa primaria de muchas extinciones en Hawái, otra enfermedad, la viruela aviar, también ha tenido incidencia, es allí que el Convenio de Berna lanza The Last Tweet, una campaña creativa para informar a la sociedad sobre la matanza ilegal de pájaros, uno de los delitos contra la fauna que más se han expandido, este crimen medioambiental es rentable y está muy bien organizado; y tiene efectos devastadores en las aves y en la biodiversidad en general, llegando a poner en peligro la supervivencia de muchas especies.

El dodo (Raphus cucullatus) es el ejemplo más famoso de una especie que fue probablemente llevada a la extinción por especies introducidas (aunque la caza por el hombre también jugó un rol). Otras especies víctimas de especies introducidas fueron el troglodita de la Isla Stephens (Xenicus lyalli), el pinzón hawaiano po ouli (Melamprosops phaeosoma) y el carricero molinero de Laysan (Acrocephalus familiaris familiaris).

Muchas especies actualmente amenazadas de extinción son vulneradas por especies introducidas, por ejemplo: Kokako (Callaeas cinerea), petirrojo de la Isla Chatham (Petroica traversi), el cuervo de las Marianas (Corvus kubaryi), y el pato hawaiano (Anas wyvilliana)

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Otro caso clásico para nuestra vergüenza es el dodo de isla Mauricio (Raphus cucullatus). Quizás buen menú de marineros hambrientos, pero cuya extinción seguramente sea consecuencia de otro tipo de irresponsabilidad humana: la introducción de animales exóticos de tipo invasor en la isla de Mauricio, como cerdos y ratas, destructores de nidadas por excelencia.

Descubierto a inicios del siglo XVII, el dodo no superó dicho siglo (ref. 6). Tampoco olvidamos las moas gigantes de Nueva Zelanda, aves gigantes del género Dinornis y parientes próximos de nuestros avestruces, ñandúes y emues australianos. Eran enormes aves incapaces de volar, que tardaban 18 meses en alcanzar la madurez y que supondrían una buena fuente de alimento. Por ello, seguramente el exceso de caza fue lo que acabó con la especie hace 700 años (ref. 18).

Izquierda, ilustración de dodo atribuida a Joris Hoefnagl (1602). Derecha, representación de una escena de caza de moas por Heinrich Harder. tampoco olvido ni perdono, eso jamás, el que primates lampiños como nosotros nos hayamos cargado a la mayor ave conocida. El ave elefante de la isla de Madagascar, Aepyornis maximus, pariente de nuestras avestruces y ñandúes capaz de alcanzar un peso de hasta 438 Kg, mucho más que los extintos moas de Nueva Zelanda (~236 Kg) y nuestros actuales avestruces (~100 Kg). Sus huevos tampoco eran ninguna broma, ya que podrían haber superado los 7.5 Kg de peso (ref. 25) en cuanto a su extinción, existe cierta controversia.

Aparentemente era un animal que requería de agua dulce abundante y vegetación frondosa (no de climas áridos), recursos que disminuyeron en Madagascar durante los últimos milenios debido al incremento de la sequedad. Paralelamente a dicha crisis ambiental se instalaron los seres humanos en Madagascar, la gota de colmó el vaso, ya que los estudios revelan una tentadora correlación entre el asentamiento humano en la isla y la extinción de Aepyornis. Todavía se rumoreaban avistamientos de dicha ave en documentos del siglo XVII (ref. 26 y 27). Como nota curiosa, en el yacimiento ibérico de Torrellano (Alicante, España), se han encontrado huevos que pertenecen a este grupo de gigantescas aves datados en el Mioceno Superior (~ 7-5 millones de años) (ref. 28).

En fin. Y aún con todo lo dicho, todavía nos faltan más de 100 por recordar. Eso si no nos tomamos en serio aquellas afirmaciones que sospechan la extinción de otras dos mil especies en la Polinesia con la llegada del hombre.

Comparativa de tamaños, entre ave elefante (Aepyornis), avestruz (Struthio), humano (Homo) y gallina (Gallus). Crédito: art.com

Los humanos hemos explotado las aves por muy largo tiempo, y muchas veces esta explotación ha resultado en la extinción. La caza excesiva ocurrió algunas veces con especies ingenuas no familiarizadas con los humanos, tales como la moda de Nueva Zelanda en otros casos fue un nivel industrial de caza el que llevó a la extinción. La paloma viajera (Ectopistes migratorius) fue una vez la especie de ave más numerosa viviente (posiblemente la más numerosa de todos los tiempos), la caza excesiva redujo hasta la extinción esta especie que antes alcanzaba los mil millones.

La presión por la caza puede ser por alimentos, deporte, plumas, o incluso por científicos colectando especímenes de museo, donde la colecta de grandes alcas Pinguinus impennis para museos empujó a la especie entonces rara a la extinción como la expoliación de loros y similares para el comercio de mascotas ha convertido en amenazadas a muchas especies que el transcurso de los años 1986 y 1988 dos millones de estos psitácidos fueron importadas legalmente sólo a los Estados Unidos. Los miembros de esta familia son también traficados ilegalmente entre países, y las especies más raras son las de precios más altos.

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La hibridación puede también amenazar a las aves, dañando el acervo genético que por ejemplo, pato negro americano (Anas rubripes) ha sido a menudo reportado hibridando con el pato inglés (Anas platyrhynchos), comenzando una lenta declinación donde los híbridos de aves de caza son particularmente comunes y muchos criadores producen híbridos que pudieran ser accidental o intencionalmente introducidos en la naturaleza y las aves se enfrentan a muchas otras amenazas, como la contaminación causas que ha provocado serias declinaciones en algunas especies, ademas el pesticida DDT fue responsable del adelgazamiento de la cáscara de los huevos, particularmente en las aves marinas y las aves de presa que están en la parte superior de la cadena alimenticia de las aves marinas son también vulnerables al derrame de petróleo, que destruye la protección contra el agua del plumaje, causando que el ave se ahogue o muera por hipotermia, la contaminación ligera puede también provocar efectos dañinos sobre algunas especies, particularmente las nocturnas como los petreles.

Las aves marinas enfrentan otra amenaza debido a las artes de pesca cuando son atrapadas por las redes o enganchadas en anzuelos de sedales largos (pesca con palangre). Hasta 100.000 albatros son enganchados o ahogados cada año en sedales para atún dispuestos en pesquerías de sedal largo. Las aves migratorias son también amenazadas por los edificios muy altos, torres de comunicación, y aerogeneradores; se estima que 440.000 aves cada año mueren de esta causa en Norte América solamente, según la American Bird Conservancy y según la misma American Bird Conservancy, tal vez una de las amenazas más dañinas, son los gatos domésticos, que se calcula que matan cientos de millones de aves anualmente, solo en Estados Unidos.

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Eventos catastróficos como la erupción de un volcán pueden extinguir una especie con área de distribución pequeña, por ejemplo el troglodita Salpinctes obsoletus exsul en la Isla San Benedicto. El cambio climático global ha incrementado otros eventos catastróficos como huracanes, sequías prolongadas y grandes incendios, que pueden, combinados con otras amenazas, extinguir o dar el impulso final a la extinción de aves con poblaciones concentradas en áreas pequeñas.

El calentamiento global que expande las posibilidades de reproducción de mosquitos transmisores de enfermedades como la malaria aviar también supone una amenaza para aves que sobreviven en los reductos más fríos de sus áreas de distribución originales, donde la degradación del acervo genético es una amenaza que afecta a las especies de aves con muy escaso número, ya que al disminuir su adaptabilidad a un ambiente cambiante las hace susceptibles aun si han recuperado su número, los esfuerzos de conservación biológica han conseguido algunos éxitos, un estudio estimó que entre 1994 y 2004 fueron salvadas 16 especies de aves en camino a la extinción si no se hubieran realizado estas acciones. Científicos y profesionales de la conservación han desarrollado para esto algunas técnicas que han tenido niveles variados de éxito.

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La cría en cautiverio, también llamada conservación ex situ, ha sido usada en ciertos casos para salvar especies de la extinción. El objetivo es crear una población viable de la especie amenazada en zoológicos o instalaciones de recría, para la reintroducción en la naturaleza. Como tal una población en cautiverio puede servir como seguro contra la extinción de la población silvestre o como último recurso en situaciones donde la conservación en la naturaleza es imposible.

La cría en cautiverio ha sido usada para salvar varias especies de la extinción, el ejemplo más famoso es el del cóndor de California (Gymnogyps californianus), especie que declinó hasta menos de treinta aves. Para salvar el cóndor de California la decisión que se tomó fue capturar todos los individuos que quedaban silvestres. De esos 22 individuos comenzó un programa de reproducción que llevó su número hasta 273 en 2005. Una recuperación aún más impresionante fue la del cernícalo de Mauricio (Falco punctatus), el cual en 1974 había caído a sólo cuatro individuos, sin embargo en 2006 la población era ya de 800.

La reintroducción de poblaciones criadas en cautiverio puede realizarse para vigorizar poblaciones silvestres de especies amenazadas, para crear nuevas poblaciones o para restaurar una especie después de que se ha extinguido en la naturaleza. Las reintroducciones ayudaron a llevar las poblaciones silvestres de ganso hawaiano (Branta sandvicensis), de 30 hasta más de 500 aves.

El cernícalo de Mauricio (Falco punctatus) fue reintroducido exitosamente en la naturaleza después del programa de cría en cautiverio. Las reintroducciones pueden ser muy difíciles y a menudo fallan si se hacen preparaciones insuficientes, dado que las individuos nacidos en cautividad pueden carecer de las destrezas y conocimientos necesarios para la vida en libertad luego de una vida protegida. Las reintroducciones pueden también fallar si las causas de la declinación de la especie no han sido adecuadamente encaradas. Los intentos de reintroducir el estornino de Bali (Leucopsar rothschildi) a su hábitat fallaron por el continuo expolio de las aves reintroducidas.

Resultado de imagen para Catreus wallichii

La introducción de aves criadas en cautiverio pero con pedigrí desconocido impone un riesgo para las poblaciones nativas. Las gallinas domésticas han amenazado a las subespecies endémicas como Gallus g. bankiva. También faisanes en cautiverio como el de collar (Phasiannus colchicus) y el de Wallich (Catreus wallichii) de orígenes indeterminados han escapado o han sido introducidos intencionalmente en la naturaleza. Pavos reales verdes (Pavo muticus) similarmente de orígenes mezclados que fueron confiscados de traficantes locales han sido liberados en áreas con aves nativas silvestres.

Las translocaciones involucran el movimiento de poblaciones de una especie amenazada hacia áreas de hábitat apropiado donde no se encuentra la especie. Hay varias razones para realizar esto; La creación de poblaciones secundarias que actúen como seguro contra desastres, o en muchos casos amenazas que enfrentan a la población original en su locación actual, una translocación famosa fue la del loro búho o kakapo (Strigops habroptilus) de Nueva Zelanda. Estos grandes loros que no vuelan eran incapaces de enfrentarse a los predadores introducidos en su hábitat remanente de la Isla Steward, así que fueron trasladados a islas alejadas más pequeñas donde habían sido erradicados los predadores. Desde entonces un programa de recuperación ha conseguido mantener y eventualmente incrementar su número.

Resultado de imagen para Strigops habroptilus

Esto puede ser logrado con la compra de tierra de importancia para la conservación, destinándola o declarándola como parque nacional u otro tipo de área protegida, y legislando para impedir que los propietarios de tierras realicen prácticas dañinas de uso de tierra, o pagarles para que no hagan tales actividades donde los objetivos de la protección de hábitat para aves y otros animales y plantas amenazados a menudo entran en conflicto con otros intereses, como los terratenientes y negocios, quienes pueden enfrentar restricciones perjudiciales económicamente sobre sus actividades.

Los planes para proteger hábitat crucial para el búho o cárabo moteado (Strix occidentalis) de América del Norte requerían la protección de grandes áreas de bosque viejo en el oeste de Estados Unidos; a esto se opusieron las compañías madereras los que se quejaban porque causaría pérdida de empleos y reduciría sus ganancias.

Las organizaciones de conservación y las agencias gubernamentales con la tarea de proteger las aves trabajan para proteger áreas de hábitat natural. que caracterizan a especies en peligro de extinción y en general a aquellas que puedan aportar beneficios alimenticios que contribuyan a paliar tanta escasés que está presentando nuestro planeta por el desafortunado y desmesurado comercio maderero que está deforesando y desertizando nuestra nave terrícola.

Naturaleza, Salud y Bienestar  agradece a las voces y voluntades que esperan cumplir con este deber ambiental en nuestro país, tan extenso, tan biodiversificado, catalogado como el sexto en tenencia de múltiples, variadas y bellísimas aves, pero,  que a pesar nuestro, estamos siendo víctimas de extranjeros que entran a nuestro país por el Amazonas, llegan a la Gran Sabana y extraen de nuestros tepuis especies avícolas, pájaros autóctonos de dicho ambiente (y Flora) y la VENDEN en otros países como propias de ellos.  Denuncias hay. Detengan el abuso.

Hora es ya de que frenen el descarado robo hecho en helicópteros en nuestra Gran Sabana en asentamientos indígenas para llevarse ilegalmente nuestras aves y de paso, querer declararlas como propia de esos países extranjeros que la vienen a ROBAR impunemente y NO SE HACE NADA PARA IMPEDIR  ESTA INVASIÓN A NUESTRA SOBERANÍA PARA LLEVARSE NUESTROS TESOROS FAUNÍSTICOS. VULNERAN EL TERRITORIO Y DESCONOCEN NUESTRAS AVES. A quien le corresponda que ejerza la defensa de nuestras Aves, nuestra Fauna y taaaambién de nuestra Flora, que también la están usurpando.

Gracias en nombre de todos los venezolanos.

Hasta otro encuentro con Naturaleza, Salud y Bienestar.

Maite Araujo Olivares/fotos de archivo.-

Twitter: @maitearaoliv

Email: sandaliadelpescador@gmail.com

(Fuente: SEO/BirdLife/wikipedia)

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